
Lo prometido es deuda. Como ya había anticipado en otra entrada, aquí hay una foto.
Hace tiempo ya, que un personaje conocido nuestro, alias Mator, nos entretiene con anécdotas increíbles de crímenes y afines, ya que trabaja en la Defensoría de un populoso juzgado. Una de ellas se refería a un caco que habiendo robado varias PCs de un comercio, intentó venderlas en la comisaría contigua. En fin...
Esta semana la anécdota vuelve a mi mente, al leer en el diario un caso similar, lo que demuestra, como sostiene mi padre, que los idiotas y las hormigas no se acaban nunca.
Cuando yo era pequeña, en la otra cuadra de mi casa había un doctor que se llamaba el Dr. Médica. El hombre era gay.
En la rama materna de mi familia, hay unos parientes con una disposición (genética supongo....) al alcoholismo. Son los Clericot.
En la adolescencia, conocí a un chico que dudaba de su sexualidad y se apellidaba Caputo.
Bastan estas 3 muestras para explicar lo que algunos denominan "predestinados": personas cuyo apellido o nombre coincide con características personales tales como la profesión, eventos importantes de su vida, etc.
En 1987 leí en la desaparecida revista "Cuarta Dimensión" (publicación dedicada a lo inexplicable y paranormal) un artículo al respecto, en el que se daban numerosos ejemplos sacados de reportes periodísticos y otras fuentes. Por desgracia ya no poseo la revista, pero recuerdo especialmente a un señor que se llamaba Puerta y que murió al abrírsele la puerta del auto y salir despedido, y a otro de apellido Mamaní que murió en un accidente relacionado con su ebriedad (en Argentina a los borrachos se les llama frecuentemente "mamados").
A partir de ese artículo, junté unos cuantos más aparte de los ya mencionados, aunque lamentablemente he perdido la lista completa:
El tema volvió esta semana a la palestra a raíz de un artículo aparecido en un Blog amigo. Salió también recientemente un libro que recopila muchos de estos casos. O sea que si yo hubiera tenido un poco más de dedicación y olfato, podría haberme hecho unos pesos. Pero no se me ocurrió.
También se mencionan allí los anti-predestinados, pero hasta el momento yo sólo pude encontrar uno:
Este cartel lo ví al pasar con el auto en noviembre de 2007. Luego quise ubicarlo para la foto de rigor pero no pude volverlo a localizar.
Afortunadamente un amigo de la casa, Aparatey, pasó por el lugar luego de que se lo comentara y se acordó de mí. Gloria y loor para él por haberme enviado las fotos.
Si estuviera en algún lugar de Alemania o Bélgica, lo aceptaría sin dudar. En ese caso probablemente fuera cierto y de paso una muestra de lo maravilloso del producto, que sigue vendiéndose hace 400, 500, o 1000 años.
Si este señor Vincenzo hubiera estado vendiendo panchos desde 1492, merecería más el título de Adelantado que don Juan de Garay.
Por cierto, esta joyita atemporal se encuentra en Avenida Nazca y Albarellos.
Nota: esta entrada es un repost del blog anterior.
Cualquier similitud con el Poolliver del Reino Anárquico de Kuqamongha es pura coincidencia.
El cartel de Munro tiene una especie de clon en Grecia, me lo envía mi amigo Christos D. Aparentemente a este señor no le molesta la basura sino las colillas de los cigarrillos que les dejan sus vecinos, ya que son portadoras de microbios y se las han llevado a la boca:
Otro de Grecia: "El café no es un bife, ni nos tomamos el carbón, por favor apáguela cuando el café está listo":
Este es mortal: "No tire el mar en la plaza":
"Salida de emergencia/Toilette de damas":
"Cuidado no estacione bajo los árboles, las cabras se trepan!":
y se trepan en serio!!!!:
Situadas en Ramos Mejía, febrero 2008. Encuentro algo difícil decidir en cuál de las dos entrar si quisiera comprar alguna propiedad.
(Quizás la calidad de la foto no permita apreciarlo, pero la de la izquierda es Omega Propiedades, y la de la derecha, Alfa Propiedades...).
Para continuar en la senda bíblica, me imagino que son dos hermanos que tenían una inmobiliaria, se pelearon cual Caín y Abel del rubro inmuebles, y se pusieron sendos negocios, uno le puso Alfa y el otro Omega para no ser menos. Sí, tengo una imaginación muy febril, tengo que dejar de tomar té de ginseng.
Apocalipsis capítulo 1, versículo 8, por si acaso.